54TH COLLECTION
54TH COLLECTION
53.ª COLECCIÓN COUTURE DE BALENCIAGA
Esta colección es la forma perfecta de poner el broche final a mi década en Balenciaga. He llegado lo más cerca posible de sentirme satisfecho en esta búsqueda interminable de la perfección imposible, el ethos que define a Cristóbal Balenciaga.
Los looks se han fotografiado por todo París, en homenaje al lugar donde comencé mi carrera en el mundo de la moda.
Las prendas son esculturales y presentan una construcción intrincada, al tiempo que adoptan el minimalismo y la reducción en su arquitectura. Las nociones de ligereza y comodidad están presentes en toda la colección, junto con una silueta de reloj de arena exagerada, creada mediante corsetería ""cómoda"" rediseñada.
El punto de partida de la colección fue un estudio de los códigos de vestimenta de ""La Bourgeoisie"". Sastrería austera y monumental para mujer, con solapas en forma de tulipán que enmarcan el rostro, junto con cuellos altos y escotes estructurados al estilo Medici y Nosferatu.
Las versiones de Alta Costura de prendas arquetípicas conforman mi armario ideal, partiendo de lo que considero la razón de ser de este oficio: algo que debe existir más allá del salón de baile.
La chaqueta bomber de seda técnica más ligera posible, un blusón ""business"" de tafetán de verano y el abrigo corto más vaporoso jamás creado. Un plumífero sin costuras laterales y un maxiabrigo de cachemira y vicuña presentan cortes de estilo motero. La pana se plasma como un trampantojo en 300 km de bordado capitoné: los primeros pantalones de ""pana"" que me apetece llevar.
Las referencias a M. Balenciaga están presentes en toda la colección, tanto de forma consciente como inconsciente. El traje Danielle, una recreación de un conjunto con trama pata de gallo que lució en 1967, está confeccionado con el estilo de Cristóbal Balenciaga que ella encarna.
Un motivo floral de 1957 se aplica a un traje de falda y a un bolso con lentejuelas a juego, evocando el mantel de la cocina de mi abuela de mi infancia.
El look final que luce Eliza es un vestido de encaje guipur sin costuras, modelado con técnicas de sombrerería: el vestido escultural minimalista por excelencia que representa todo lo que esta Maison simboliza.
La edad de oro de Hollywood, una obsesión perpetua para mí, inspira un estudio sobre el glamur del viejo Hollywood. Un vestido de noche negro de lentejuelas ""Diva"" inspirado en Marilyn Monroe, un vestido de princesa rosa ""Debutante"" confeccionado con la organza técnica más ligera del mundo. Un vestido drapeado con una sola costura.
Mi oda a Elizabeth Taylor lo luce Kim: un abrigo de ""visón"" confeccionado con plumas bordadas, que lleva sobre un vestido lencero de seda inspirado en La gata sobre el tejado de zinc. Para completar este homenaje, luce los pendientes de diamantes más emblemáticos de Elizabeth Taylor, procedentes de la colección privada de Lorraine Schwartz.
La sastrería, desarrollada en colaboración con cuatro talleres familiares de Nápoles, sigue el estilo napolitano desestructurado que popularizó Vincenzo Attolini. Los 9 trajes, creados como conjuntos de ""talla única"" hechos a medida para un culturista, son lucidos por modelos con distintos tipos de cuerpo. No es la prenda la que define el cuerpo, sino el cuerpo el que define la prenda.
Inspirada por la pasión de Elizabeth Taylor por las joyas, Lorraine Schwartz creó más de 1000 quilates de Alta Joyería a medida con diamantes blancos, esmeraldas naturales, zafiros Padparadscha, diamantes rosas y diamantes amarillo canario para complementar la colección.
Se han recreado 2 abanicos a partir de los archivos de Duvelleroy: el accesorio de Alta Costura más ""excéntrico"".
Los logotipos de los bolsos, los cuales presentan una confección sumamente refinada, se sustituyen por el nombre de quien los lleva.
Los broches florales son obra de Maison Lemarié y William Amor, y están elaborados con papel de seda desechado recogido del suelo del taller y seda Pongee.
Las primeras zapatillas Balenciaga de Alta Costura, unas zapatillas deportivas estándar, se fabrican a mano utilizando técnicas tradicionales de fabricación de calzado.
A los maletines se les da un nuevo uso, reinventándolos como fundas para portátiles a modo de ""joyeros"".
Por último, la banda sonora cuenta con todas las maravillosas personas de mis equipos —que me han ayudado a hacer realidad mi visión para esta Maison durante la última década— diciendo sus nombres.
Esta colección es la forma perfecta de poner el broche final a mi década en Balenciaga. He llegado lo más cerca posible de sentirme satisfecho en esta búsqueda interminable de la perfección imposible, el ethos que define a Cristóbal Balenciaga.
Los looks se han fotografiado por todo París, en homenaje al lugar donde comencé mi carrera en el mundo de la moda.
Las prendas son esculturales y presentan una construcción intrincada, al tiempo que adoptan el minimalismo y la reducción en su arquitectura. Las nociones de ligereza y comodidad están presentes en toda la colección, junto con una silueta de reloj de arena exagerada, creada mediante corsetería ""cómoda"" rediseñada.
El punto de partida de la colección fue un estudio de los códigos de vestimenta de ""La Bourgeoisie"". Sastrería austera y monumental para mujer, con solapas en forma de tulipán que enmarcan el rostro, junto con cuellos altos y escotes estructurados al estilo Medici y Nosferatu.
Las versiones de Alta Costura de prendas arquetípicas conforman mi armario ideal, partiendo de lo que considero la razón de ser de este oficio: algo que debe existir más allá del salón de baile.
La chaqueta bomber de seda técnica más ligera posible, un blusón ""business"" de tafetán de verano y el abrigo corto más vaporoso jamás creado. Un plumífero sin costuras laterales y un maxiabrigo de cachemira y vicuña presentan cortes de estilo motero. La pana se plasma como un trampantojo en 300 km de bordado capitoné: los primeros pantalones de ""pana"" que me apetece llevar.
Las referencias a M. Balenciaga están presentes en toda la colección, tanto de forma consciente como inconsciente. El traje Danielle, una recreación de un conjunto con trama pata de gallo que lució en 1967, está confeccionado con el estilo de Cristóbal Balenciaga que ella encarna.
Un motivo floral de 1957 se aplica a un traje de falda y a un bolso con lentejuelas a juego, evocando el mantel de la cocina de mi abuela de mi infancia.
El look final que luce Eliza es un vestido de encaje guipur sin costuras, modelado con técnicas de sombrerería: el vestido escultural minimalista por excelencia que representa todo lo que esta Maison simboliza.
La edad de oro de Hollywood, una obsesión perpetua para mí, inspira un estudio sobre el glamur del viejo Hollywood. Un vestido de noche negro de lentejuelas ""Diva"" inspirado en Marilyn Monroe, un vestido de princesa rosa ""Debutante"" confeccionado con la organza técnica más ligera del mundo. Un vestido drapeado con una sola costura.
Mi oda a Elizabeth Taylor lo luce Kim: un abrigo de ""visón"" confeccionado con plumas bordadas, que lleva sobre un vestido lencero de seda inspirado en La gata sobre el tejado de zinc. Para completar este homenaje, luce los pendientes de diamantes más emblemáticos de Elizabeth Taylor, procedentes de la colección privada de Lorraine Schwartz.
La sastrería, desarrollada en colaboración con cuatro talleres familiares de Nápoles, sigue el estilo napolitano desestructurado que popularizó Vincenzo Attolini. Los 9 trajes, creados como conjuntos de ""talla única"" hechos a medida para un culturista, son lucidos por modelos con distintos tipos de cuerpo. No es la prenda la que define el cuerpo, sino el cuerpo el que define la prenda.
Inspirada por la pasión de Elizabeth Taylor por las joyas, Lorraine Schwartz creó más de 1000 quilates de Alta Joyería a medida con diamantes blancos, esmeraldas naturales, zafiros Padparadscha, diamantes rosas y diamantes amarillo canario para complementar la colección.
Se han recreado 2 abanicos a partir de los archivos de Duvelleroy: el accesorio de Alta Costura más ""excéntrico"".
Los logotipos de los bolsos, los cuales presentan una confección sumamente refinada, se sustituyen por el nombre de quien los lleva.
Los broches florales son obra de Maison Lemarié y William Amor, y están elaborados con papel de seda desechado recogido del suelo del taller y seda Pongee.
Las primeras zapatillas Balenciaga de Alta Costura, unas zapatillas deportivas estándar, se fabrican a mano utilizando técnicas tradicionales de fabricación de calzado.
A los maletines se les da un nuevo uso, reinventándolos como fundas para portátiles a modo de ""joyeros"".
Por último, la banda sonora cuenta con todas las maravillosas personas de mis equipos —que me han ayudado a hacer realidad mi visión para esta Maison durante la última década— diciendo sus nombres.