50th COUTURE COLLECTION

SHOW

50.ª COLECCIÓN DE ALTA COSTURA

El 7 de julio de 2021, Balenciaga presenta Alta Costura por primera vez desde 1967, cuando el fundador Cristóbal Balenciaga dejó la industria de la moda. Balenciaga Couture Winter 21 es oficialmente la 50.ª colección de Alta Costura de la Casa, y la primera del director artístico Demna Gvasalia.

La colección es una mezcla de artículos masculinos y femeninos hechos a medida y meticulosamente elaborados con las técnicas más sofisticadas de hoy en día. Rindiendo homenaje a la venerada historia de la Alta Costura de Balenciaga, las prendas transforman arquitectónicamente el cuerpo y se remiten al arte del saber hacer, al mismo tiempo que se interesan por la forma de vestir moderna. Las siluetas contemporáneas e insignia se reinterpretan mediante una construcción experta y una tecnología vanguardista, cumpliendo con los más altos estándares de artesanía, en colaboración con los eminentes atelieres y fabricantes de Alta Costura.

Entre ellos se encuentran el sombrerero Philip Treacy, las casas de bordado Atelier Jean-Pierre Ollier, Maison Lesage, Maison Lemarié y Atelier Montex; y las casas de tejidos Dormeuil, Jakob Schlaepfer, Taroni y Forster Rohner, entre otros.

En homenaje, las iniciales C.B. están bordadas a mano en detalles que hablan del estilo personal de Cristóbal Balenciaga, como las corbatas de seda, las camisas de popelina y los guantes de cuero. La sastrería en fresco, mohair, cachemira y lana de barathea se inspira en lo que él mismo llevaba, hecha en colaboración con su sastre preferido, Huntsman.

Los tejidos van desde la vicuña fina, las lanas «vintage», los satenes y las sedas hasta los tejidos técnicos utilitarios, desarrollando una forma actualizada de llevar prendas «a medida». Los tops y las chaquetas se confeccionan con una compleja corsetería o «pilares» internos reforzados, mientras que los atuendos de noche adornados a mano adquieren volumen utilizando costuras mínimas y estratégicas o acolchados moldeados a mano. En cada prenda, un delicado equilibrio entre el apoyo estructural y el drapeado intencionado se hace casi imperceptible. La materialidad se cuestiona a través de composiciones inesperadas: las sedas se endurecen con hilos metálicos y las cualidades animales se sintetizan usando elementos ilusorios.

En lugar de pieles o plumas, se simulan texturas realistas con hilos sueltos densamente bordados y recortes tratados en la superficie. En lugar de cocodrilo, los parches parecidos a baldosas se han mapeado con un programa informático y se han unido a mano, llevando todo el proceso miles de horas. Un jersey de punto trenzado se interpreta con una cadena de aluminio.

Un vestido brillante está hecho con una malla intrincada de piedras de Swarovski. Los conceptos informales se transponen a escenarios más glamurosos, como las estolas y los abrigos envolventes confeccionados para asemejarse a los albornoces de rizo a partir de cuero microacanalado, mientras que los temas de la vestimenta informal se recontextualizan en chándales a medida y sudaderas con capucha forradas de cachemira y confeccionadas para que queden holgadas a través de las emblemáticas costuras «cocoon» o «swing-back». El tejido vaquero japonés se teje en telares antiguos y se lava con índigo. Varios «looks» hacen referencia directamente a diseños icónicos de Balenciaga Couture: un vestido de encaje retorcido y tul; guantes de ópera y parcas; un motivo de lunares estampado a mano en gasa de seda punto por punto para que coincida con el original; y bordados decorativos en guipur de seda de Shantung, Jacquard de seda metálico, pedrería y lentejuelas planas.

Un vestido con bordado floral está inspirado en una prenda de archivo realizada originalmente para Jacqueline Kennedy. Un «look» de novia con velo —el tradicional final de la Alta Costura— es una interpretación de uno de los últimos diseños de Cristóbal Balenciaga, presentado hace 54 años, pero que parece existir fuera del tiempo.